Domingo 05 de Septiembre 2010
 

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¿Qué comí hoy?
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El día 16 de diciembre del 2007 dejé de comer carne, no he comido ni res, ni puerco, ni pollo, ni pescado o marisco. Dejé de comerlos por un sentido de responsabilidad hacia los animales más que cualquier otra cosa, sin embargo siendo honesta, las imágenes que aparecieron en mi mente cuando le realicé una entrevista a Sarita Otero, jamás podré olvidarlas. Básicamente aquella cuando dijo que no deberíamos comer cadáveres.

Si lo piensa bien sabemos que tiene razón. En lo personal, hace algún tiempo trabajé en un hospital veterinario y cuando moría algún animalito, el tiempo en que su cuerpo comenzaba a descomponerse era realmente muy corto, en un par de horas o menos comenzaba a "oler muy mal", si moría por haber tenido algún accidente, sucedía de esta forma, si moría por enfermedad, la descomposición era mucho más rápida.

Entonces al escuchar que no deberíamos de comer cadáveres, recordé a estos animalitos y pensé, ¿cuánto tiempo pasa un cadáver en un rastro?, si bien la carne se refrigera, ¿cuánto tiempo pasa en lo que llegan esos animales a un refrigerador?.

Le puedo asegurar que la descomposición ya se inició, y supe concientemente de que no sólo estaba comiendo cadáveres, estaba comiendo carne descompuesta.

Sólo esta parte del cuento basta para mí a la hora de decidir que voy a comer el día de hoy, pero hay mucho más a tomar en cuenta ya que quizá usted, como mucha gente, encontró una justificación para convencerse de que ésto no es así.

Voy a citarle algunas otras reflexiones que se dieron lugar en mi mente al escuchar a Sarita, no sin antes decirle que no intento convencerle en lo absoluto, la realidad es que si pudiera le ordenaría que ya no comiera cadáveres, pero usted será quien finalmente decida que hará.

Siguiendo con mis pensamientos y sin poder evitarlo, pensé en como era la muerte de estos animales, (reses, puercos y pollos básicamente, además irremediablemente aparecieron imágenes de ranas, caracoles, caballos, changos, ratas y hasta perros, ya que en muchos países ellos forman parte de la alimentación diaria de la gente) el sufrimiento que pasan debido a las formas en que se les mata, la vida que llevaron en espacios reducidos, los maltratos, la alimentación, los medicamentos que se les suministraron o sustancias para engordarlos y hacerlos crecer más rápidamente, etc.

¿Usted cree que las pollerías y carnicerías huelen a cloro porque son muy limpios los que ahí laboran?, pues realmente no es así, se utiliza para que la carne no huela mal, es decir, para tapar el olor de su putrefacción.

Si hemos visitado un mercado y hemos comprado nuestro pollo o carne "frescos" en algún puesto que tiene esos cadáveres apilados sobre un montón de hielo picado (en el mejor de los casos), ¿realmente ese hielo previene que las bacterias realicen su labor de descomposición?, ahora bien , la industria de la carne disfraza el decoloramiento de ésta (verde-grisáceo), que tiene lugar cuando un animal comienza su estado de descomposición, con nitrato y nitrito de sodio para darle un color rojo brillante para que, de esta manera, usted la vea roja y "fresca", casi recién asesinado el animal.

Nací en 1968, tengo 39 años, de los cuales 38 y meses comí carne sistemáticamente y al parecer no me hizo daño pues hasta hoy (afortunadamente) no he tenido alguna enfermedad seria ni alguna intervención quirúrgica. Así que no puedo decir que la carne me ha hecho daño. Sólo puedo decir que el hecho de pensar en comer cadáveres es lo que me hizo dejar de comerla, pero sobre todo el saber que por mí ya no sufre un animal.

Regina Mora

Mascotas


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