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Los dos adolescentes de la matanza de Columbine, un misterio 10 años después |
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Lunes 15 de Junio 2009 |
- Nada ha impedido que, desde 1999, ocurrieran otros ataques en
escuelas
RGNoticias
Hace diez años, dos adolescentes con problemas emocionales y psicológicos
sembraron de bombas una escuela secundaria en Colorado, mataron a 13 personas,
hirieron a 24 y se suicidaron.
En los años siguientes, se produjo una
avalancha de estudios para tratar de determinar la motivación que los dos
muchachos tuvieron para cometer esta masacre y que, todavía hoy, sigue siendo un
misterio.
La matanza de la Escuela Secundaria Columbine, perpetrada por
Eric Harris y Dylan Klebold, abrió además el debate sobre las armas de fuego en
Estados Unidos y sobre cómo evitar otros sucesos similares.
El 20 de
abril de 1999, Harris con una camiseta en la que se leía "Natural Selection", y
Klebold, cuya camiseta tenía impresa la palabra "Ira", llevaron a la escuela
bombas de fabricación casera que colocaron en la cafetería, y dejaron otras en
sus respectivos automóviles.
Ambos, vestidos con chaquetas largas y
oscuras, y equipados con una carabina y una pistola automáticas y dos escopetas
con caño recortado, se sentaron a esperar que el estallido de las bombas -que
hubiesen matado a cientos de personas- hiciera que la gente huyera despavorida
del edificio, y entonces fusilarles.
Como las bombas no estallaron,
Klebold, el joven con penas de amor, deprimido y que pensaba que no había vida
peor que la suya, y Harris, quien se creía Dios y anhelaba que se reconociese la
inferioridad de todos los demás, volvieron al edificio y empezaron a disparar
contra quien se cruzase en su camino.
El resultado fue la tercera matanza
escolar más mortífera en la historia de Estados Unidos después de la ocurrida en
1927 en la escuela Bath de Michigan (45 muertos, 58 heridos), y la ocurrida en
1966 en la Universidad de Texas (14 muertos, 32 heridos).
Hace justo dos
años, se vio superada también por la masacre en la Universidad Politécnica de
Virginia, que causó 32 muertos y decenas de heridos.
La matanza de
Columbine provocó un enorme despliegue de medios audiovisuales, sobre todo
cuando los equipos de operaciones especiales de la policía rodearon la escuela,
ayudaron a decenas de alumnos, empleados y maestros a escapar, y encontraron
muertos a Klebold y Harris.
Inmediatamente se abrió un acalorado debate
sobre la amplia disponibilidad de armas de fuego, la influencia de los
videojuegos violentos en las mentes juveniles, y la atención o falta de atención
de padres y madres hacia sus hijos con conflictos emocionales o problemas
psicológicos.
En la versión apresurada de lo ocurrido en Columbine
surgieron rumores: que a una chica la mataron después de responder que sí creía
en Dios, o que Klebold y Harris se sentían víctimas de abusos de otros
estudiantes.
Estas dos afirmaciones, y la supuesta fascinación de Harris
y Klebold con los juegos "góticos" de fantasía y vídeos, han sido desmentidos
por los investigadores, pero se mantienen en la mente del público.
El
estudio de los escritos dejados por los atacantes suicidas y un análisis de sus
acciones, planificadas durante más de un año, muestran que Harris y Klebold
querían causar una matanza generalizada que superara en violencia a la
perpetrada en 1995 por Timoty McVeigh en Oklahoma City.
Ese, que sigue
siendo el ataque terrorista más letal perpetrado por un individuo en Estados
Unidos, dejó 168 personas muertas y 800 heridos. Pero, a diferencia de McVeigh
que tenía un motivación político, Harris y Klebold sólo buscaban terminar sus
vidas en una hecatombe.
Todos los estudios, exámenes de conciencia,
polémicas, medidas adoptadas para el control de las armas de fuego, programas de
atención psicológica para los adolescentes y sermones de políticos y líderes
religiosos no han impedido que, desde 1999, ocurrieran otros ataques en
escuelas.
Tampoco impidieron que cuatro días antes del octavo aniversario
de la matanza en Columbine, el estudiante Seung-Hui Cho, pertrechado con una
pistola automática Glock y otra Walther 22, merodeara por casi tres horas en los
alrededores de la Universidad Politécnica de Virginia, donde mató a 33 personas
y se suicidó.(Agencias/RGNoticias)
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